miércoles, 13 de junio de 2012
(re) Vivir.
Lo que en el exterior [de piel para afuera] no saben es que él y yo acumulamos en el saco de las vidas anteriores un generoso saldo.
Ascuas.
Sus últimas palabras las escogió al azar. Murió entre calada y trago. Resucitó entre saliva y piel.
viernes, 8 de junio de 2012
Recomendación #3
Esch o la anarquía, por Hermann Broch
" El hombre que está en alta mar no tiene ninguna meta y no le es posible completarse, está encerrado en sí mismo. Quien le ama, sólo puede amarle por lo que promete, por lo que él es, no por lo que ha conseguido o conseguirá. Por eso el hombre que permanece en tierra ignora lo que es el amor y lo confunde con su propia angustia. "
jueves, 7 de junio de 2012
Pequeña Troya.
El tiempo se para en la historia. [capítulo tres reescrito]
El frío congela la imagen, la porcelana inunda la piel.
Rescatar las ganas, la ilusión decapitada en miel.
El futuro en blanco, el amor circunscrito.
Hiel.
miércoles, 6 de junio de 2012
En 2012.
Ternura entre los recuerdos.
Desolación por la ausencia.
Tiempo, dame paciencia.
Paciencia, dame amor indeleble.
Tacto y memoria que no se difuminan,
angustia que retuerce las entrañas.
Pero donde haya té, habrá esperanza.
jueves, 24 de mayo de 2012
Recomendación #2
(...) Caín ya entró, ya durmió en la cama con Lilith, y, por más increíble que nos parezca, fue su propia falta de experiencia en el sexo lo que le impidió ahogarse en el vórtice de lujuria que en un solo instante arrebató a la mujer y la hizo gritar como posesa. Le rechinaban los dientes, mordía la almohada, luego el hombre del hombre, cuya sangre sorbió. Aplicado, Caín se esforzaba sobre el cuerpo de ella, perplejo ante aquellos movimientos y voces desgarradores, pero, al mismo tiempo, otro Caín que no era él observaba el cuadro con curiosidad, casi con frialdad, la agitación irreprimible de los miembros, las contorsiones del cuerpo de ella o de su propio cuerpo, las posturas que la cópula, por sí misma, solicitaba o imponía, hasta el apogeo de los orgasmos. (...) bien podía decirse que estaban, uno y otro, en el paraíso del Alá que está por venir. (...)
Caín, por José Saramago.
miércoles, 23 de mayo de 2012
El suspiro helénico.
Entre tantas corrientes magnéticas, se encuentran tus letras.
[me estremezco y me enredo]
Son tus letras, que se convierten en sonidos formando palabras;
palabras creadas por tu encarnada boca que silba cada final,
para que no cesen en su existencia -quizás-.
Entonces, ese gesto que me desarma a traición:
las cejas se arquean con efecto sorpresa,
la línea de perlas perfectas atropellan el labio inferior,
asienten a ligeras sacudidas tus cabellos ensortijados.
El eco turbio del hastío pasado grita
Sin embargo, la brújula se desimanta,
pierdo norte, sur, y treinta vientos más por el camino
[entre tu labio y el mío]
que hacen encallar los mapas de ausencia
en las cuerdas de tu garganta troyana.
[me estremezco y me enredo]
Son tus letras, que se convierten en sonidos formando palabras;
palabras creadas por tu encarnada boca que silba cada final,
para que no cesen en su existencia -quizás-.
Entonces, ese gesto que me desarma a traición:
las cejas se arquean con efecto sorpresa,
la línea de perlas perfectas atropellan el labio inferior,
asienten a ligeras sacudidas tus cabellos ensortijados.
El eco turbio del hastío pasado grita
Trátame mal.
Dime que no.
Despídete altivo.
Así no seré ridícula ante tu vacío.
Sin embargo, la brújula se desimanta,
pierdo norte, sur, y treinta vientos más por el camino
[entre tu labio y el mío]
que hacen encallar los mapas de ausencia
en las cuerdas de tu garganta troyana.
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